DEVOCIONAL DIARIO
lecciones de un viajero
COMUNICADO
Comunicado 01
MEMORANDOS - 18M
Memorando de salida - La Casa
COMANDOS DE ORACIÓN
Comandos de oración - La Casa
LA CASA Y LOS TESALONICENCES VI PDF Imprimir E-mail

Venimos revisando una más de las características de los tesalonicenses:Gente Evangelizadora. El Dr. Jorge Atiencia afirma que “el cristianismo crece por contagio”. Hoy tenemos un cristianismo que avanza más por estrategia. Esto podría convertir la evangelización en algo formal, no muy genuino. Buscamos esencialmente que nuestras vidas sean nuestro mejor mensaje del evangelio. Una genuina labor evangelizadora es enfocarse en servir a otros. Vivir centrados en nosotros mismos es una invitación a una vida enferma. El servicio más genuino está motivado por algo más que el “apetito” de hacer de una persona un “convertido”. Si servimos a otros así, mostrándoles el amor de Dios, ellos, al ver una genuina preocupación por su necesidad, responderán sin que tengamos que imponerles nuestro discurso. En LA CASA debemos oír lo que Dios nos habla por medio de los Tesalonicenses: no es posible ser genuinos adoradoresy al mismo tiempo no tener compasión por la necesidad de la gente; esto es una verdad dura de aceptar para nosotros; no es posible tratar con Dios y no tener Su corazón en favor de las personas.

Hay algo más que creo que tenemos que considerar respecto a la evangelización, re-examinar y re-formular; una evangelización genuina desde la perspectiva de Mateo 28 debería tener dos ingredientes centrales:

  1. El primero de ellos es la comprensión del mensaje del Reino que Jesús predicó; todavía no capturamos bien la idea de Jesús acerca de su mensaje del Reino, no estamos soñando lo suficiente, y no hacemos aún cosas pequeñas que permitan la creación de puentes o vínculos, caminos, que nos permitan llevar transformación de Dios a todos los ámbitos. Jesús nos enseñó a orar: “Que tu voluntad sea hecha en la tierra como en el cielo”. ¿Qué es eso del cielo entre nosotros? Seguimos agobiados con esa herencia de pesamiento que nos enseñó un “Evangelio del cielo”. Sin embargo, Jesús pide que la misma voluntad, esa misma manifestación de Dios en el cielo, sea nuestra aquí en la tierra. Un genuino evangelizador necesita una comprensión correcta del mensaje del Reino que Jesús predicó. En sus palabras finales antes de su partida al cielo El dijo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra”. Si todo se refería al cielo ¿para qué hablarnos de autoridad en la tierra? Nosotros somos emisarios de Dios, somos su “quinta columna” para provocar transformación en todos los ámbitos: individuos, familias, economía, comunidades enteras, salud, artes, política por medio del mensaje de Cristo. ¿Donde están los cristianos que dan alternativas, fomentan ideas y proyectos que transforman por medio del mensaje de Cristo, presentando los planes, modelos y estrategias de Dios como una respuesta al mundo en todas las esferas de la vida? El Reino de Dios implica transformación integral por medio del mensaje de Cristo.

  2. El segundo elemento de un evangelizador genuino es amor de Dios por las personas:que nos importe alguien, alguien más allá de la familia o de los amigos; que este amor se traduzca en una acción concreta de servicio a otros. En Mateo Jesús también dijo: “Por tanto id…”, y el verbo griego allí literalmente significa “atravesar, cruzar”, nos habla de traspasar barreras, y no solamente fronteras entre naciones; no es solamente ir al otro lado del planeta, sino también entrar al lugar donde está la otra persona de la cual podríamos estar separados; es una predicación que traspasa límites. Ser evangelizadores genuinos no es complicado, se trata de estar enfocados en los demás, y ver cómo servirles con el mensaje del Reino.

Veamos ahora una característica más de los Tesalonicenses (I Tesalonicenses 2: 13), algo más que aprender de ellos en LA CASA:era Gente que recibía y amaba la Palabra de Dios. Hay tres pasos que tenemos que considerar aquí:

  1. El primero es recibir o exponerse a la Palabra, el simple ejercicio de oírla. Es preocupante ver como muchos creyentes no se están exponiendo a la Palabra de Dios el tiempo suficiente. Una estrategia de transformación que usaron Esdras y Nehemías fue exponer el pueblo a la palabra por largo tiempo; juntaron al pueblo para leerles las Escrituras; quizá no entendían mucho, pero esa exposición los fue cambiando. Tenemos que comenzar por alguna parte, y esa es exponernos a la Palabra de Dios.

  2. El segundo paso esaceptar la Palabra;ahora la Palabra encuentra un lugar en nosotros. Aceptar la Palabra implica meditarla, “masticarla” como un rumiante, hacerla nuestra. Es como el maná que le dio Dios a su pueblo en el desierto, cuyo significado es “¿Qué es esto?” Así es como funciona:nos exponemos a la Palabra, a lo mejor sin entenderlo todo, pero luego la comemos (de la misma manera como se comía el maná, “qué es esto”) para hacerla parte de nosotros mismos; entonces somos sustentados por la Palabra (recuerda que Jesús dijo : “No solo de pan vivirá el hombre sino de toda Palabra que procede de Dios”), y somos transformados por la Palabra, pues al ponerla en nosotros cambia nuestra manera de pensar y por ende la manera de vivir; recuerda que nuestra manera de pensar determina lo que hacemos. Esto lo muestra de manera perfecta el Salmo 1: primero un pensamiento, de allí se genera una conducta, y esto genera luego un hábito; todo comienza con un pensamiento, de ahí la importancia de que nuestros pensamientos estén definidos por Dios.

  3. Esto que venimos diciendo muestra el tercer paso: cambiados por la Palabra; al exponernos a la Palabra, al abrirnos a Ella, al acogerla en nosotros, el resultado que experimentaremos será transformación de Dios; recuerda que la Palabra que nos cambia no es la que oímossino la que vemos; el efecto final de oír, y luego acoger la Palabra, es que Ella se abre ante nuestros ojos y transforma nuestra vida. Los cambios reales vienen de adentro y lo único que hace este cambio es la Palabra de Dios – “Dios mismo trabajando en nosotros los creyentes” (II Tesalonicenses 2:13b The Message). Dios y su Palabra son la misma cosa, Dios está en la Palabra. Cuando estamos expuestos a la Palabra hay algo que se activa, que Dios cambia. Comprometámonos hoy a estar expuestos a su Palabra para que tenga un efecto mayor en nosotros, aprendamos de este pueblo que al aceptar la Palabra experimentó profundos cambios.

Por: Apóstol Edgardo Peña

Fecha: 22 de Marzo de 2009

 

Versículo del Día